aqui algo del pasado que me sabe a testamento.
Calles de una ciudad sin nombre.
Camino por banquetas que no tienen cura de un orgullo desperdiciado.
Volteo al suelo sucio, frío, incapaz de lo capaz, tal cual racimo de sales en verano.
al instante me invaden las ganas de sacar mi daga, cortarme la espalda al grado de sacarme la columna con la mano izquierda.
preguntarme: ¿Por qué?
te respondo: No se, es solo que el dolor va mas allá de las espinas que clavaste en esta piel.
Me extraño. Te extraño. Qué extraño?